Website Security Test

Un café Internet sin azúcar y bien protegido

17 - Febrero - 16

Algunas precauciones para utilizar computadores en sitios públicos, que van desde el sentido, común hasta la paranoia.

Ciberseguridad

Una conducta habitual cuando estamos en un lugar público o muy concurrido es reforzar las medidas de seguridad. Y los cafés Internet no deben ser la excepción. 

De hecho, hay otros sitios públicos donde podemos usar equipos para conectarnos a la red –como hoteles, centros educativos o salas de prensa– en los que debemos tener cuidado de proteger nuestra información, tanto o más que la billetera, el bolso y otros efectos personales.

Lo primero que deberíamos hacer al utilizar un computador en un sitio público es cerrar todas las aplicaciones y sesiones abiertas por el usuario anterior. Si tenemos un par de minutos y queremos dejar volar la paranoia, incluso podríamos reiniciarlo. 

Los expertos recomiendan no hacer transacciones comerciales o financieras en computadores de acceso público. Tampoco debemos compartir a través de ellos información privada, como números de tarjetas de crédito, de documentos de identidad, o contraseñas (una recomendación habitual y válida en cualquier contexto).

Si vamos a usar un servicio que requiera autenticación (usuario y clave de acceso), como revisar el correo electrónico o ver nuestro perfil de Facebook, debemos revisar que todas las opciones para que el sistema recuerde la contraseña estén desactivadas. De esta manera evitamos que en el equipo se almacene información privada.

Si vamos a trabajar en un documento fuera de línea (sin necesidad de conectarnos a Internet), lo mejor es llevar una memoria USB y trabajar siempre en ella, para no dejar material en el computador público. No queremos que la novela que nos represente el Nobel de Literatura se quede en un disco duro en un café Internet. 

Al terminar una sesión de correo, chat, red social o de cualquier servicio en línea, debemos cerrarla completamente. Tenga en cuenta que no basta cerrar la ventana de la aplicación, sino que es necesario desconectarnos (hacer log-out o lo que algunos llaman “desloguearse”).

Cuando acabemos nuestro trabajo (y antes de pagar la cuenta) debemos cerciorarnos de no dejar ninguna sesión conectada, ningún archivo en el disco duro del computador, y ninguna aplicación abierta. De hecho, si queremos ser tan precavidos como al comenzar la sesión, no vendría mal borrar nuestro historial de navegación, las cookies del navegador y el caché del equipo. Y para rayar nuevamente en la paranoia, podemos reiniciar el sistema nuevamente. 

Aún así, la gente que quiere robar nuestra información se da mañas para violar nuestras medidas de seguridad, por lo que no sobra cambiar periódicamente las contraseñas en un computador privado (si tenemos acceso a uno). 

Para que estas rutinas no se queden solo en esta pantalla, haga un listado de los pasos que debe seguir cada vez que visita un café Internet; una lista de verificación como la que cumplen rigurosamente los pilotos antes de hacer un vuelo le ayudará a mejorar su seguridad en computadores públicos.

Con información de: