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La educación mediática

12 - Sep - 15

La educación mediática

En TIC Confío

Herramienta para consumir responsable y críticamente los medios de comunicación.

Comentarios agresivos y ofensivos, así como promotores de estilos de vida poco responsables, son los contenidos que diariamente se emiten en los medios de comunicación nacionales, sin importar que no sean aptos para todas las edades y sin discriminar horarios de emisión.

Resaltamos dos casos específicos que se popularizaron debido a las repercusiones que tuvieron, tanto en la política como en los demás medios de comunicación.

  • En el 2004, La Mega, emisora de RCN, fue tema en muchos medios de comunicación ya que el Consejo de Estado emitió un fallo en el que ordenaba a “El Mañanero”, programa de la emisora, a adecuar su contenido y lenguaje. Esto, después de haber promovido dentro del programa conductas sexuales y antivalores, mientras reprochaba otras por considerarlas responsables o juiciosas.
  • Hace unos días, Las 40 Principales, de Caracol, obtuvo críticas en los medios de comunicación, redes sociales y dentro de la sociedad en general, tras promover la etiqueta #AyMarikita. Con esta, buscaba que los oyentes “denunciaran” públicamente a amigos o conocidos que pudieran relacionarse con la etiqueta, promoviendo consecuentemente la discriminación y la homofobia.

En casos como estos, la discusión no debería centrarse solamente en si éstos son contenidos moralistas o no, o si limitan la libertad de expresión. La discusión debería también tocar un punto importante, el fomento de una educación en medios y un consumo crítico de los mismos.

Controlar qué escuchan y ven los niños y jóvenes es una tarea complicada, más aún en estos momentos en los que las distintas tecnologías permiten un acceso infinito a la información. La tarea que sí está a nuestro alcance es su educación mediática.Es decir, el fomento en ellos de un consumo crítico de los medios de comunicación, que les permita identificar los contenidos apropiados para su edad, los que pueden resultar ofensivos, y los que simplemente no les son beneficiosos.

Esta no es tarea simplemente de los padres de familia, también lo es de las instituciones educativas. La creación de clases o talleres de educación en medios permitirá que los estudiantes evalúen lo que observan, oyen y leen, convirtiéndose entonces en televidentes, oyentes y lectores activos, que deciden qué consumir, que analizan y critican, que participan, que no “tragan entero”, que dudan, piden respeto, veracidad y sobre todo, contenido de calidad.

De igual forma, el acceso a los medios locales, así como el desarrollo de ejercicios educativos como la creación de medios de comunicación escolares (periódicos, emisoras y canales televisivos), será útil para que los niños y jóvenes se acerquen a los medios de comunicación. Conocerán como funcionan éstos en su interior y podrán convertirse en productores de información, eligiendo y evaluando el contenido a ofrecer, teniendo en cuenta su público, intereses y objetivos temáticos. 

Claramente, ser consumidores críticos y activos de los medios de comunicación no es un ejercicio complicado. Está en nuestras manos decidir qué ver, leer o escuchar, y con esto, invitar a los mismos medios de comunicación a que hagan un mejor ejercicio de selección de contenidos, que tomen conciencia de su rol educativo, y no sólo de entretenimiento de nuestra sociedad.