Consejos para no caer en la trampa

17 - Febrero - 16

Puede estar seguro de que Bill Gates no le dará dinero por distribuir un correo electrónico, ni un famoso jeque árabe quiere compartir su fortuna con usted.

Prevención

Muchas cosas son demasiado buenas (o demasiado malas) para ser ciertas. Y aunque los bulos o ‘hoaxes’ llegaron al mundo informático hace lustros, siguen haciendo de las suyas. 

Es famosa la historia del multimillonario que desea entregar su fortuna (o sacarla de su país, las variantes son muchas), pero que antes necesita que uno consigne una suma de dinero en su cuenta; una cantidad considerable para cualquier ciudadano promedio, pero insignificante frente a la ganancia que traerá. 

A Bill Gates también han querido involucrarlo en mentiras, relacionándolo con una lotería, pidiendo donaciones para sus causas benéficas o simplemente asegurando que compartirá sus millones con todos los que envíen un mensaje de correo electrónico. 

Los bulos o ‘hoaxes’ pueden tener como fin saturar el tráfico de una red, desprestigiar a una persona o empresa, robar información, distribuir software malicioso, llevar a cabo una estafa o simplemente ganar audiencias (clics) con mentiras… Por eso son famosas algunas historias como las mencionadas o la del servicio gratuito de correo que comenzará a cobrar o aquellas que denuncian la presencia de un cadáver en los equipos de una fábrica de comidas u orines de rata en las latas de refrescos. 

Aunque rastrear el origen de estas mentiras no es tarea fácil, algunos de sus creadores han tenido que enfrentarse a la justicia para responder por los delitos cometidos o por las crisis que desencadenaron sus historias.  

Pero la gente sigue cayendo en la trampa y no lo piensa dos veces para multiplicar mensajes falsos, sin tomarse la molestia de verificar su contenido. A veces, sin siquiera sospechar de ellos. 

Y aunque la tarea sigue siendo difícil en algunos casos, existen algunas claves para identificar los bulos o ‘hoaxes’ y reducir su efecto nocivo:

  • Sospeche. Dude, desconfíe, use la famosa malicia indígena cuando tenga ante sus ojos una historia demasiado buena o demasiado mala para ser cierta.
  • Busque. En su motor de búsqueda preferido, escriba el tema del mensaje que lo hace dudar, seguido de la palabra bulo o hoax. Si se trata de una mentira, la red lo sacará de dudas en la mayoría de los casos.
  • No dé clic. No abra enlaces ni responda cuestionarios o formularios incluidos en un mensaje sospechoso.
  • No colabore. No distribuya la mentira. Salvo que su objetivo sea evitar que otras personas caigan en ella y sea claro en cuanto a la falsedad del original, mejor ignore el mensaje. 
  • Denuncie. Si cree que el contenido del mensaje va más allá de una mentira inocente, contacte al CAI Virtual de la Policía Nacional

Tenga en cuenta que:

  • Los bulos o hoaxes suelen provenir de fuentes anónimas o inventadas. Si tiene dudas, busque una confirmación en la página oficial de las personas o instituciones mencionadas en él. No intente llegar a ellas directamente a través de enlaces contenidos en el mismo mensaje.
  • Los bulos o ‘hoaxes’ suelen tener un tono alarmista o escandaloso, o describir una situación que debe resolverse con urgencia. Buscan que el destinatario o víctima actúe sin pensarlo mucho. 

Ahora bien, como es claro que detectar mentiras en la red no es una tarea fácil, pruébese completando esta prueba propuesta por Voz populi.

 

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