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La reputación también cuenta

10 - Diciembre - 18

Toda la información que compartimos en línea permite que la comunidad cree su propia idea de quienes somos y qué hacemos. Así puede cuidar esa reputación.

Ciberacoso

Gracias al auge de las redes sociales, la reputación en línea ha tomado una importancia inusitada. Ese concepto que se forma la comunidad sobre una persona se ha convertido en pieza clave para solicitar empleo, buscar cupo en instituciones educativas e, incluso, ser aceptado en diversas organizaciones. 

Así pues, comienza a ser importante que niños y adolescentes construyan una buena reputación a partir de acciones sencillas, como ser conscientes de las cosas que comparten en sus redes sociales y de la información que entregan. 

1. Todo lo que está en línea es información pública
No hay forma de garantizar que aquello que publique en internet –así sea mediante mensajes privados–se va a quedar oculto. Antes de que publique una imagen, escriba un texto en el muro o envíe un mensaje, dígale a su hijo que considere si quisiera que sus profesores y familiares vieran ese contenido. Si la respuesta es no, lo mejor es no hacerlo. 

2. Lo que pasa en internet, se queda para siempre
Aquellas cosas malas que se realizan en internet se convierten en ‘tatuajes’ para toda la vida. ¿Qué pensará el gerente de una empresa o el reclutador de una universidad si encuentran un video en que usted sale insultando a la cámara? Al compartir contenidos, piense que está invirtiendo en su futuro.  

3. Las acciones en línea también afectan a otros
“Mi papá piensa que a su jefe solo le faltan orejas largas para ser un completo burro”. Quizás un adolescente que una frase que lanzó su padre –fuera de contexto– es muy graciosa y merece ser compartida en Twitter. Y aquí corre el riesgo de que esas acciones inocentes metan en problemas a otras personas: las decisiones en internet pueden tener consecuencias para los demás.

4. La información personal es sagrada
Los niños y adolescentes deben entender los riesgos de exponer sus datos privados sin control. Esa información podría ser usada para secuestrar cuentas de correo electrónico o de redes sociales, que serán usadas para compartir correos electrónicos basura o amenazar a otros. Cuando recupere su vida digital, podría tener una reputación completamente arruinada.

5. Hay que aprender a decir ¡NO!
Dígales a sus hijos que no permitan que nadie, ni siquiera sus amigos más cercanos, tomen fotos o videos de ellos que puedan ser usados para causarles vergüenza en línea. Explíqueles que incluso si eliminan esas fotos, una vez publicadas es posible que otros ya las hayan copiado en foros y sitios web públicos.

 

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