Sharenting: el descuido comienza en casa

15 - Febrero - 17

Cada vez más padres de familia comparten en redes sociales imágenes y videos de sus hijos, sin tener en cuenta los riesgos a que los exponen.

Ciberacoso

Las redes sociales se han llenado de padres orgullosos que comparten enormes porciones de la vida de sus hijos a través de imágenes y videos: la caída de sus dientes, sus primeras palabras, las vacaciones en la playa, cuando se suben al bus del colegio, los lugares que frecuentan, la madre dándoles de comer. Absolutamente todas las acciones de sus niños son susceptibles de convertirse en un gran evento que el mundo debe conocer. 

La tendencia es tan alta que ya han surgido aplicaciones, como Rather, que permiten reemplazar imágenes de bebés y niños por fotografías más acorde con los gustos del usuario, como gatos o paisajes naturales.  

Conocida por el juego de palabras en inglés ‘Sharenting’ (una mezcla de ‘compartir crianza’), esta acción de compartir en exceso lo que hacen los hijos ha comenzado a ser considerada una fuente de riesgos no solo para los niños, sino para toda la familia y algunos de sus amigos. Piense que la vida de sus hijos puede ser rastreada desde que estaba en el vientre -cuando publica sus ecografías- hasta esta misma mañana. 

De acuerdo con el diario británico The Guardian, en la medida que los niños crecen, los contenidos que sus padres han compartido pueden ayudar a crear un ambiente propicio para el matoneo. La foto de un bebé empeloto representando al niño Dios o el comentario de que la niña aún se orina en la cama pueden ser tiernos ahora, pero podrían ser usados en su contra cuando lleguen al colegio.   

Hay padres que han llegado al extremo de hacer públicos los apodos que les tienen a sus niños o que comparten calificativos que los perseguirán toda la vida. Piense que ‘caremico’ o ‘popochin’ pueden ser palabras que suenan tiernas dichas por una madre, pero no por los amigos de la universidad durante una clase.   

Para el sicólogo Aric Sigman, consultado por ese diario, parte de la formación de la identidad de un niño involucra tener información privada de ellos que permanezca privada. “Eso ha sido permeado por las redes sociales. Creo que la idea de no diferencias entre lo público y lo privado es muy peligrosa”, comenta. 

Junto a esto, el sharenting puede ser utilizado por delincuentes para determinar puntos vulnerables de la familia, para sacarles provecho. Sin quererlo podría estarles diciendo dónde estudian, qué actividades realizan sin supervisión de un adulto, si su hogar está solo y desprotegido, o cuál es su situación económica. En otros casos, podría estar alimentando redes de pornografía, cuando estos criminales toman y editan esas imágenes.  

Recuerde que hay criminales especializados en hacer inteligencia a través de redes sociales para identificar a sus víctimas potenciales. 

La mejor recomendación es pensar un segundo antes de compartir por redes sociales cualquier contenido o imagen que involucre a menores de edad. Recuerde que usted es el responsable por su seguridad real y virtual.