Un negocio normal que se convirtió en estafa

17 - Noviembre - 16

Este caso real demuestra que, sin caer en la paranoia, siempre es mejor ser desconfiado y tomar más precauciones que las estrictamente necesarias.

Poder Digital

Luego de trabajar varios años en una cálida ciudad de la costa colombiana, Héctor Fabio* decidió regresar a su natal Bogotá. Como parte del proceso, tenía que vender sus bienes (muebles y enseres), pues trastearlos a la capital resultaría costoso y dispendioso.

Para hacerlo, recurrió a un reputado sitio web donde los usuarios pueden comprar, vender o subastar toda clase de productos, donde un extranjero interesado entró en contacto con él. El cliente le escribía en inglés y Héctor Fabio le respondía en español; nada que un servicio de traducción en línea no pudiera resolver.

En vista de que no estaban en la misma ciudad, el comprador propuso realizar el pago a través de una reconocida plataforma de pagos y transacciones en línea (pudo ser cualquiera). El cliente no solo pagaría el costo de la mercancía, sino el valor del envío, que Héctor Fabio tendría que consignar a una empresa recomendada por el angloparlante.

“Yo siempre soy muy precavido y desconfiado. Me documenté antes de abrir la cuenta en el proveedor del servicio de pagos en línea, porque no tenía una, y hasta ahí todo iba bien. De pronto, recibí una notificación según la cual había realizado una compra con mi tarjeta de crédito, por valor de 80 dólares”.

De inmediato, Héctor Fabio desvinculó su tarjeta de crédito de la plataforma de pagos y se comunicó directamente con la empresa para notificar la irregularidad. Al revisar el intercambio de mensajes con el comprador, se dio cuenta de que pudo haber dado clic a un enlace en un correo falso que le habían enviado, a nombre la mencionada plataforma.

“El asunto del mensaje era el mismo que usa (el proveedor de pagos), pero no me di cuenta de que la dirección estaba registrada en otro servidor. Yo siempre soy muy cuidadoso con todos estos procedimientos, pero esta vez me tocó…”, afirma Héctor Fabio, a quien no todo le salió mal: la unidad antifraudes de la plataforma de pagos reconoció la validez de su denuncia y le van a devolver el dinero.

Lo que todavía le molesta es que el supuesto comprador le sigue enviando mensajes por correo electrónico, amenazándolo con que lo va a denunciar si no hace el pago del envío y le manda la mercancía. “Los mensajes que intercambiamos y la dirección del comprador también están en manos de la plataforma de pagos, cuya unidad antifraude seguramente continuará un proceso”, añade. También acudió a las autoridades competentes, pero el trámite burocrático ha sido complejo para él.

Héctor Fabio se precia de ser una persona precavida y desconfiada, pero todo parece indicar que un simple clic en un mensaje fraudulento durante un proceso que parecía libre de vicios abrió las puertas para que se convirtiera en víctima de una estafa en línea.

  • Su caso es útil para reforzar algunas medidas que se deben tener en cuenta para evitar caer en la trampa y para no olvidar que los delincuentes se valen de cualquier truco o generan confusión para lograr su objetivo. Así que recuerde:
  • Nunca comparta información personal ni financiera a través de medios electrónicos.
  • Si quiere registrarse en servicios en línea, vaya directamente al sitio correspondiente, no llegue a él mediante enlaces que le envíen a través de correo electrónico o chat.
  • Evite dar clic sobre enlaces en mensajes de desconocidos (o incluso de conocidos, pero que usted no haya solicitado).
  • Recuerde que las empresas serias y responsables no le solicitarán sus contraseñas, números de tarjetas de crédito o cualquier otro tipo de información privada a través de mensajes de correo, servicios de chat o de mensajería instantánea.
  • Antes de realizar una transacción, asegúrese de conocer los teléfonos, direcciones de correo y demás medios de contacto del proveedor, de manera que pueda reaccionar rápidamente si llega a ser víctima de una estafa.
  • La mayoría de los servicios en línea actuales ofrecen un sistema de doble verificación de la identidad al momento de ingresar o de modificar los parámetros de configuración (por ejemplo, le envían una clave al celular o al correo registrado). Es mejor que active y utilice esta alternativa.
  • Sea doblemente cuidadoso al establecer relaciones personales, profesionales o comerciales con desconocidos a través de medios virtuales. Aunque son parte del atractivo de la red y en ocasiones son necesarias, es mejor asegurarse de identificar plenamente a los interlocutores.

* El nombre fue cambiado por solicitud del afectado. 

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