Mensajes que suben el tono…

31 - Julio - 17

Algunos conflictos surgen cuando se comparten contenidos inapropiados en redes sociales. Estos son algunos de esos textos.

#BajemosElTono

Las redes sociales han creado la necesidad entre las personas de compartir partes de su vida, sus rutinas y su pensamiento. Los usuarios están cada vez más dispuestos a contar en tiempo real cada pequeño detalle de lo que sucede en su realidad. 

Según el estudio Mobile in LatAm, elaborado por la empresa IMS, los colombianos destinan más de 100 minutos diarios en promedio a mirar internet desde sus teléfonos inteligentes, tanto para revisar información como para crear sus propios contenidos, como subir fotografías o actualizar sus estados en redes sociales. Este valor se incrementa a 120 minutos, cuando hablamos de los jóvenes que no superan los 30 años. 

El 88% de los colombianos usa sus dispositivos móviles para consultar sus perfiles en Facebook, Twitter e Instagram; 86%, para recibir y enviar mensajes instantáneos (en WhatsApp, por ejemplo); 78%, para compartir fotos y videos, y 76%, para leer y escribir correos electrónicos.

Sin embargo, hasta ahora no existe una barrera entre aquello que debería saber toda la comunidad y los temas que requieren de una autoregulación por parte de los mismos usuarios. Para evitar conflictos es necesario comprender que no existen ciertos mensajes que es mejor nunca brindar. 

Algunos de estos son: 

  • Problemas maritales o amorosos. Hacer públicos aquellos conflictos que involucren a parejas de esposos (o novios) no va a ayudar a mejorar esa relación. Por el contrario, empuja a amigos y familiares a tomar partido en situaciones que solo les interesa a las personas directamente involucradas. 

    Si algún amigo comparte esta clase de mensajes por redes sociales, lo mejor es no realizar ninguna acción. Quizás es una situación pasajera y usted podría quedar como el villano. 
     
  • Acusaciones sin fundamento. Las redes sociales son un lavadero donde circulan chismes y rumores de toda clase de personas, sin importar su posición social o económica. Compartir esa clase de mensajes no solo afecta la reputación de la víctima, sino que a largo plazo puede generar problemas legales y pérdida de credibilidad para quien amplifica ese odio. 
     
  • Algunas confrontaciones (por simple que parezcan). Quizás otra persona lo haya irritado porque no asistió a una cita que habían concertado, le debe dinero, incumplió con un trabajo o no lo invitó a una fiesta, por ejemplo. Antes de vaciar todo el odio en un mensaje por redes sociales, tómese su tiempo para hablar con ella: puede tener una explicación lógica que evite inconvenientes.   
     
  • Cosas que sus amigos deben compartir ellos mismos. Es fácil emocionarse cuando alguien cercano anuncia que se va a casar, que está esperando un bebé o que decidió ‘salir del closet’ y contar públicamente que es homosexual, por ejemplo. Sin embargo, esas son noticias que solo le corresponde comunicar a esa persona: él o ella debe elegir el momento y los canales adecuados para entregarlas. 
     
  • Pasiones políticas. Las redes sociales son un canal valioso para fijar una posición y debatir con otros sobre política. Sin embargo, antes que ceder a sus preferencias electorales para crear mensajes, asegúrese de investigar cuidadosamente aquello que quiere expresar. La idea es que sus argumentos estén soportados en datos reales y no en rumores ni chismes que ataquen la dignidad de las personas.


Con información de: 

 

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