Juguetes inteligentes: nuevo riesgo a la privacidad

19 - Diciembre - 16

El surgimiento de juguetes que se conectan y usan recursos de Internet ha puesto en alerta a asociaciones, que temen por la pérdida de privacidad de los niños. Comienza la polémica.

Poder Digital

Este año, varios medios internacionales esperan una verdadera ‘explosión’ en las ventas de juguetes inteligentes: aquellos que pueden conectarse a internet para realizar algunas funciones y ayudar a que los niños compartan sus actividades con sus padres y otros menores. Por ejemplo, existen muñecas -como My friend Cayla- que busca y responde las preguntas que realizan sus dueños.

Más allá de su novedad, las autoridades y agrupaciones de padres han comenzado a mirar con recelo a estos dispositivos, ante la posibilidad de que recopilen información confidencial sin que sus propietarios lo sepan o cuenten con las herramientas para determinar qué quieren (o no) compartir con la ‘red de redes’.

En este sentido, El Centro de Privacidad de Información Electrónica, la Campaña por una Niñez Libre de Comercio, el Centro de Democracia Digital y la Unión de Consumidores de Estados Unidos presentaron una denuncia ante la Comisión Federal de Comercio contra las empresas Genesis Toys por recopilar y usar información personal de niños en violación de las normas que prohíben las prácticas injustas y engañosas. Esta empresa produce los juguetes My friend Cayla y el robot I-Que.  

Según la queja, Genesis Toys no obtiene el consentimiento de los padres de los niños antes de recoger las grabaciones de voz de los niños y otros datos personales mientras están usando los juguetes. Genesis entonces envía las grabaciones de voz a una compañía separada, el fabricante de software de reconocimiento de voz Nuance Communications Inc., que puede usar los datos para otros productos.

En casos anteriores, cuando la FTC ha encontrado que las compañías violaron la Ley de Protección de la Privacidad de Niños en Internet, normalmente ha presentado una queja civil administrativa contra la compañía en un esfuerzo por conseguir que la empresa presuntamente ofendida cambie sus prácticas.

En Colombia, esta clase de juguetes deben cumplir con la normativa de Habeas Data, en el cual la empresa fabricante debe obtener una autorización por escrito de sus usuarios para recolectar y almacenar su información en bases de datos.

El diario Wall Street Journal dice que, a pesar de que la industria del juguete conectado aún no ha desarrollado una manera efectiva de asegurar la transparencia en sus prácticas de datos, algunas empresas están diseñando juguetes con privacidad como una prioridad.

En este caso, la fabricante de juguetes Anki Inc. cuenta con Cozmo, un robot conectado a aplicaciones, que utiliza sensores, una cámara e inteligencia artificial para interactuar con los niños. Sin embargo, dice que no transmite o almacena videos o imágenes en la nube, sino que los conserva en el teléfono inteligente del usuario, en un esfuerzo por preservar la privacidad.

Por lo pronto, antes de adquirir un juguete conectado en Navidad, busque información sobre los datos que recopila, dónde los almacena y quiénes podrán verlos. Solo así podrá cuidar la privacidad de sus hijos y su familia.  

 
 
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