Las diversas etapas del grooming

05 - Diciembre - 16

Los depredadores sexuales siguen acudiendo al engaño en línea para crear confianza en sus posibles víctimas. Así funciona.

Grooming

A pesar de las advertencias frecuentes y las campañas en internet, el grooming aún sigue siendo una etapa imprescindible para que los abusadores sexuales en línea logren la confianza de sus posibles víctimas. En este caso, comprende aquellas estrategias y comportamientos que estos ‘depredadores’ utilizan –al hacerse pasar por otros niños o por personas reconocidas– para crear una relación virtual con menores de edad con quienes intentará tener relaciones sexuales reales.

Internet provee nuevas y distintas oportunidades para la explotación sexual de niños, en las cuales el grooming suele ser el primer paso. De acuerdo con Rachel O’Connell, directora de la unidad de investigación del ciberespacio en la Universidad Central de Lancashire, el proceso de esta clase de abuso sexual de menores de edad comprende seis etapas.

Es importante que padres, niños y educadores conozcan y comprendan estos pasos para evitar que continúe el trabajo de los criminales. Estas son:

Primera etapa: el abusador conoce al niño. Quien realiza el grooming intercambia imágenes inocentes en las que generalmente se hace pasar por otro menor de edad que se ajusta a los gustos específicos de cada una de sus víctimas potenciales.

Segunda etapa: se trata de la extensión de etapa de contacto. Incluye conversaciones relacionadas con el colegio de niño, sus amigos y su familia. La idea del delincuente es establecer una relación duradera.

Tercera etapa: conocida como ‘evaluación de riesgo’, el abusador evalúa la ubicación del niño y quienes usan el computador desde el cual se conecta. Así determina las probabilidades de ser descubierto.

Cuarta etapa: se llama ‘de exclusividad’. Quien realiza el grooming refuerza la idea de confianza total. Aquí hace sentir al menor que él especial, al tratarlo como si fuera su mejor amigo. En este momento, comienza a tocar temas sexuales. Si nota que el niño se incomoda por esta charla, el criminal pedirá disculpas y dirá estar arrepentido, para reestablecer la confianza. 

Quinta etapa: el abusador incrementa las conversaciones con temas sexuales, las cuales pueden ir desde pequeñas sugerencias hasta descipciones explícitas.

Sexta etapa: este es el paso final. Quien realiza el grooming busca minimizar el riesgo de ser denunciado al alabar y alentar al niño de realizar actos sexuales. Se revela su verdadera identidad e intenciones.

De acuerdo con la experta, en la mayoría de casos, los abusadores no tienen interés en repetir o continuar el contacto con el niño después de tener relaciones sexuales, y simplemente abandona la interacción. Sin embargo, podría intentar reiniciar el contacto después de mucho tiempo mediante diferentes estrategias, como amenazas y chantajes.  

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