Seis claves para responder a ataques en internet

02 - Agosto - 17

Hay respuestas a mensajes en redes sociales que pueden ser hirientes o muy personales. Así puede bajarles el tono’.

#BajemosElTono

Contestar mensajes que otras personas escriben en sus redes sociales o como respuesta a sus opiniones en secciones de comentarios no es algo que se deba tomar a la ligera. Una buena o mala interacción es la diferencia entre ‘bajarle el tono’ a una discusión y crear ‘una guerra mundial’ de malas palabras y acusaciones sin fundamentos. 

Por eso, En TIC confío entrega las siguientes recomendaciones para no enfrascarse en esta clase de situaciones.

  1. No pierda el tiempo ni la cabeza con los troles. Ante todo, internet está lleno de esas malvadas criaturas que se alimentan de la rabia de los otros usuarios, para lo cual insultan, critican opiniones ajenas sin argumentos e inventan mentiras para atacar a sus contradictores. Algunos de estos tristes seres lo hacen por su naturaleza infantil, mientras otros a cambio de dinero. Si se encuentra con estos personajes, simplemente no les siga el juego.  
     
  2. Conteste de forma calmada y amable. Existen personas que hacen criticas constructivas, corrigen errores que cometen otros usuarios o expresan puntos de vista contrarios a lo expresado. Ante todo, nadie es infalible y la red es un gran foro al que todos están invitados. Agradezca esas interacciones y aclare los puntos que podrían crear controversia. 
     
  3. No asuma que las críticas son insultos. Los mensajes escritos suelen llevar la intención que le quiere poner quien los lee: un chiste inocente puede transformarse en un ataque o en una burla, según las circunstancias en que sea visto. Para evitar estas ambiguedades, neutralice esos textos con una sola frase: “No entiendo lo que me quieres decir. ¿Por favor, me explicas?”. 
     
  4. Piense antes de reaccionar. Ante una crítica o un ataque, no escriba su respuesta de forma automática. Mejor levántese de la silla, salga de la habitación y tome aire. Ahora sí, concéntrese en qué quiere decir y escriba sus argumentos de forma clara y con datos comprobables. 
     
  5. Mantenga la calma (y demuéstrelo). Si recibe respuestas hirientes o ataques personales –no necesariamente de troles–, no dé muestras de que lo afectaron: siempre pierde quien convierte un debate en algo emocional o personal. Tómese su tiempo y determine si vale la pena dar más argumentos o simplemente callar (no siempre quien escribió de último es quien tuvo ‘la última palabra’). 
     
  6. La ropita sucia se lava adentro. En aquellos casos en que la discusión parece salirse de cause –hacia las ofensas personales– y usted conozca al interlocutor, anímelo a tener una conversación privada, donde puedan ‘desapasionarse’ y debatir sin necesidad de insultos públicos que animen a otras personas a tomar partido. 

 

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