Cómo contradecir a otra persona sin morir en el intento

08 - Agosto - 17

Corregir a otra persona en redes sociales suele ser algo espinoso. No obstante, existen formas para hacerlo sin crear problemas personales.

#BajemosElTono

Quien toma la decisión de contradecir las opiniones de otra persona asume el riesgo de parecer arrogante, creído y, en algunos casos, grosero. Para no ir muy lejos, en el mundo real los argumentos pueden reemplazarse por gritos, y los gritos por golpes.  

Algo similar sucede en las redes sociales y en las secciones de comentarios de portales y sitios en internet: los usuarios llegan a apasionarse tanto por defender su posición –así la realidad les muestre otra cosa–, que pueden agredir por escrito a sus contradictores con amenazas, mentiras y palabras de grueso calibre. El debate se transforma en confrontación. 

¿Pero cómo contradecir a alguien sin ‘morir en el intento’? ¿de qué forma corregir a otro navegante si vemos que está cometiendo un error o está difundiendo información errada?

Existen varias recomendaciones que se pueden seguir para crear una conversación constructiva y alimentar el debate antes que los odios: 

  • Analice a su contradictor: antes de enfrascarse en una pelea en redes sociales, tómese su tiempo para ver a quien está difundiendo la información. Si es conocido suyo (amigo o familiar) será más fácil conocer sus pasiones y determinar si tiene la madurez para discutir ideas contrarias. Si se trata de un desconocido, intente ver interacciones anteriores: podría tratarse de un troll, de una cuenta falsa o de un usuario ‘a sueldo’, con los cuales es mejor no perder tiempo. 
     
  • No ‘suavice’ el golpe: suavizar sus opiniones con frases del estilo de “con todo respeto…” o “no quiero que me tomes a mal, pero…” solo sirve para enfurecer a su oponente. Esta estrategia también lo muestra a usted como alguien falso o sin criterio para defender su pensamiento. Explique su posición claramente, sin olvidar que el objetivo es lograr un cambio constructivo. 
     
  • Dé información y no sermones: sea concreto y directo en sus apreciaciones. La gente no quiere historias de superación que se presten a ambiguedades, sino ideas claras. 
     
  • Nada pelea contra los hechos: la objetividad es la base de una buena crítica. Utilice datos que sean comprobables en sus argumentos –siempre brinde su fuente– y no deje espacio para sus sentimientos. 
     
  • No se quede en la crítica: fije acciones y pasos a seguir cuando sea necesario. No se quede en el discurso e invite a su interlocutor a transformar la sociedad de forma efectiva. Pídale su retroalimentación y saquen puntos en común sobre los cuales comenzar a trabajar. 

   

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