¿Cómo atacar a los mensajes de odio?

05 - Julio - 17

Qué debe hacer una personas cuando encuentre contenidos que atacan a otras personas por su raza, credo o posición política en redes sociales. Estas son algunas recomendaciones.

Ciberacoso

Los discursos de odio siguen inundando las redes sociales y los servicios de mensajería. Disfrazados de mensajes interesantes, noticias falsas o, incluso, memes, estos son utilizados para atacar a personas o grupos por su raza, religión, posición política, sexo o posición económica, entre otras cosas. 

Si bien estos sitios web han diseñado herramientas y servicios para que los mismos usuarios denuncien estos contenidos, éstas empresas no pueden eliminarlos en todos los casos pues temen que no sean denuncias ciertas y, por otra parte, podrían ser acusadas de atentar contra la libertad de expresión. Borrar estos mensajes termina siendo una labor muy subjetiva, susceptible de demandas. 

Así pues, la forma más efectiva para evitar que se difundan los discursos de odio parte de los mismos usuarios: ellos tienen el #PoderDigital para evitar que se transmitan y que sigan causando daño. Estas son algunas recomendaciones para tener una posición activa en contra de estos mensajes: 

  1. No sea fanático (ni sea amigo de uno). Tómese un momento antes de publicar cualquier contenido, para leerlo y asegurarse de que sus palabras no difunden la intolerancia, los prejuicios ni el odio. Si uno de sus conocidos lo hace, coméntele la situación de forma privada y pídale cambiar el tono y los contenidos. 
     
  2. No dé publicidad a los abusivos. Cuando vea un discurso de odio en alguna red social, no conteste públicamente ni genere una discusión sin sentido. Justamente, los promotores de estos mensajes buscan generar polémica para ampliar su alcance y duración en el tiempo. Nunca comparta estos contenidos, por graciosos o ingeniosos que parezcan. 
     
  3. No convierta las respuestas en algo personal. Si ve la necesidad de contestar algún mensaje, hágalo con respeto y apuntando a las ideas con argumentos sólidos. Nunca ataque a la persona que lo escribe. Utilice un lenguaje que avive el debate e invite a otros a pronunciarse con respeto, pero tenga cuidado de no parecer que apoya las ideas expresadas inicialmente. 
     
  4. Bájele el tono al sarcasmo. Existen temas y ocasiones en que realizar chistes solo sirve para difundir ideas equivocadas –sin quererlo–. Tenga presenta a la audiencia que lo sigue en redes sociales y piense que no siempre entenderán las frases de doble sentido ni la ironía. 
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